Igual podemos
considerar como un símbolo, esa carta de presentación del llanero que es el
joropo. Y es que el joropo es música, es baile y es canto; además, lleva en sus
compases, la fuerza expresiva de sus vivencias cotidianas (las del llanero) y
aún, de las actitudes y expresiones de
los animales de su entorno.
En su música y
en su danza, toman vida los corcoveos del potro, el vuelo acompasado del gabán,
la zambullida del pato, el desplazamiento ágil del gavilán, el gracejo de la
mujer catira o morena, el ritornelo de la guacharaca.
Por lo tanto,
el joropo es la adaptación del galerón antiguo a las experiencias cotidianas
del llanero y de su entorno, pues es bien sabido que este género musical nos
vino de los llanos venezolanos con las migraciones ganaderas, desde esas
latitudes hacia este lado del río Arauca y él mismo, tuvo su origen en el
galerón español, como se llamó el canto y acompañamiento musical con que los
“galeotes”, al desembarcar en tierra firme, amenizaban sus fiestas y jolgorios,
y que el llanero aprendió y adaptó a la realidad de su ámbito, tal como adaptó
también el zapateo del flamenco y ciertos compases del vals, a los pasos de
ejecución del baile del joropo.
Actualmente el
joropo de nuestros llanos orientales, en cabeza de sus intérpretes (músicos,
compositores, cantantes y parejas de baile), ha trascendido el espacio de la
tierra llana y ha ido calando, con buena fortuna, en la región andina.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario