domingo, 8 de septiembre de 2013

FOLCLOR:




Igual podemos considerar como un símbolo, esa carta de presentación del llanero que es el joropo. Y es que el joropo es música, es baile y es canto; además, lleva en sus compases, la fuerza expresiva de sus vivencias cotidianas (las del llanero) y aún,  de las actitudes y expresiones de los animales de su entorno.

En su música y en su danza, toman vida los corcoveos del potro, el vuelo acompasado del gabán, la zambullida del pato, el desplazamiento ágil del gavilán, el gracejo de la mujer catira o morena, el ritornelo de la guacharaca.

Por lo tanto, el joropo es la adaptación del galerón antiguo a las experiencias cotidianas del llanero y de su entorno, pues es bien sabido que este género musical nos vino de los llanos venezolanos con las migraciones ganaderas, desde esas latitudes hacia este lado del río Arauca y él mismo, tuvo su origen en el galerón español, como se llamó el canto y acompañamiento musical con que los “galeotes”, al desembarcar en tierra firme, amenizaban sus fiestas y jolgorios, y que el llanero aprendió y adaptó a la realidad de su ámbito, tal como adaptó también el zapateo del flamenco y ciertos compases del vals, a los pasos de ejecución del baile del joropo.


Actualmente el joropo de nuestros llanos orientales, en cabeza de sus intérpretes (músicos, compositores, cantantes y parejas de baile), ha trascendido el espacio de la tierra llana y ha ido calando, con buena fortuna, en la región andina.

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